domingo, 25 de marzo de 2018

EL NIRVANA


Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado. Después pasó penurias siendo un eunuco, una campesina, un monje amanuense y una geisha. Aun así, debería volver a nacer hasta encontrar el nirvana.
Esta vez escogió una vida contemplativa. Calor de hogar, caricias, agua y comida siempre a su disposición... Sólo se dedicaba a las labores de acicalamiento de su propio pelaje y al buen dormir. Ni siquiera le afectaba que alguien se proclamara su dueño.
Por fin lo había logrado, aunque necesitó siete vidas para tomar la decisión acertada.




4 comentarios:

  1. Ojalá pudiéramos elegir nuestro destino en caso de reencarnarnos. Por como me mira, a veces creo que mi perro es una reencarnación de alguien que finalmente decidió vivir bien, jeje.
    Un abrazo.

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    1. Quién sabe, Josep. Tal vez sea posible, aunque probablemente nunca lograremos recordarlo.
      Gracias por pasarte. Un abrazo.

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  2. hola Alma, ese ojito felino ha visto más vidas que las siete. Eunucos sí, pero dueños de su territorio, geisha sin uñas pero con los pies libres, corazón campero eso lo mantiene en sus sueños y se ríe con él y monje enclaustrado que se acostumbró porque no conoció otra vida. Solo el gato que tengo lo entiende. Un abrazo

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  3. ¡Qué voy a decirte, si soy otra amante de los gatos! que desde el primer día que leí tu nombre ya sentí que algo me unía a ti. "Alma", "gatuna" ¡casi nada!
    Un abrazote y arrumacos

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