domingo, 4 de marzo de 2018

LÁGRIMAS



Estaba seguro de que lo conseguiría. Como esa vez en la que una bomba hizo diana en la casa de mis primos con ellos dentro; o aquella otra que, de camino a la escuela, alcanzó a Khaled, mi mejor amigo. Fue muy difícil, pero no derramé ni una sola lágrima. 
Mamá me había contado que, si llorábamos, el vapor de las lágrimas humedecería nuestro cerebro por dentro y nos impediría pensar con claridad. Así que, cuando se hundió la embarcación y las casi trescientas personas comenzaron a gritar, a llorar y a suplicar, yo nadaba con todas mis fuerzas mientras veía cómo se iban rindiendo a mi alrededor. 

El mar no paraba de agitarse, pero yo confiaba en la voz de mi madre que procedía de algún lugar en dirección a tierra. Las olas enfurecidas nos vapuleaban sin piedad. «¿Acaso este mar burlón tampoco nos va a dar tregua?» pensé resignado; «No llores, aguanta».

Interminables horas...

Logré resistir los embates de aquella bestia azul quitándome la ropa para pesar menos y manteniendo en lo posible mis pulmones cargados de oxígeno. Eso era menos cansado que nadar contra las olas y me mantenía a flote. 

Hacía mucho frío.
Ya no escuchaba a mi madre. 
Tampoco los gritos de pánico y súplica que, hacía rato, ya habían cesado. 

Oí un motor. Un barco de salvamento venía hacia mí. Me lanzaron un salvavidas y me agarré con las pocas fuerzas que aún me quedaban. 
En la embarcación me cubrieron con una manta dorada. Me acurruqué en un rincón y busqué con la mirada a mi madre, pero no estaba. Tampoco mi padre. Ni mi hermano mayor. 
Apenas habría veinte personas, todas adultas excepto yo. Observé sus miradas. Vacías, como si pudiera traspasarlas hasta ver sus cerebros enmohecidos por tantas lágrimas.

Me llamo Samir y esa fue la primera vez que lloré.

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8 comentarios:

  1. Un relato desgarrador que, por desgracia, se basa en hecho reales y ya cotidianos.
    Un abrazo.

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  2. Estremecedor relato.
    Una guerra marca para siempre a sus habitantes. Como es el caso de tu protagonista, que logró sobrevivir contra viento y marea.
    Un saludo

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    1. Gracias por pasarte a leer y comentar, Yessy kan.
      Un saludo.

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  3. FELICIDADES!! Un triste relato auténtico.
    Comparto varios cosas contigo. Mi amor por los gatos y también que de pequeña quería ser escritora, me licencié en biología y ahora estoy intentando empezar a escribir.
    Un abrazo. Montse.

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    1. ¡Hola, Montse!
      Qué bien que los gatunos nos vayamos encontrando. ¡Ya somos legión!
      Si me permites, te quiero dar un consejo a lo que me has transmitido en tu última frase: no intentes empezar, simplemente, empieza.
      Creo que lo más difícil es acallar al juez interior y atreverse a dar el paso de permitir que cualquiera te pueda leer y por tanto opinar. Pero si se va con las dosis necesarias de autoestima y de humildad, todo lo que nos llegue de otros será bienvenido.
      Para mí escribir tiene parte de terapia y parte de disfrute. Lo recomiendo a todo el mundo.
      Muchas gracias por tu visita.
      Un abrazo.

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